Autoexigencia
El descanso no se gana, se necesita
«Es que no he hecho nada especial hoy, no sé por qué estoy tan cansada.» Es una de las frases que más se repite en consulta.
Detrás de ella casi siempre hay la misma idea equivocada: que el descanso es un premio que hay que merecer, y no una necesidad que hay que atender.
El cansancio mental no se ve, pero cansa igual.
Por qué cuesta tanto parar
Cuando el día se ha ido en controlar, revisar y anticipar, el cuerpo llega igual de agotado que si hubiera corrido una maratón. Pero como no hay nada «que mostrar», la mente lo descarta.
- Descansar porque toca cierra el día.
- Descansar porque lo he ganado lo deja siempre pendiente.
- El primero regula. El segundo, exige.
Perder el tiempo, o recuperarlo
Nadie pregunta si «se ha ganado» respirar. El descanso funciona igual: no depende de lo que hayas producido, depende de lo que necesitas para seguir funcionando bien. Parar sin motivo no es flojera, es mantenimiento.
Que hoy no tengas nada especial que contar no significa que no haya pasado nada. Significa que, quizás por primera vez en mucho tiempo, no hiciste nada por demostrar algo. Y eso también es un logro.

Escrito por
Melissa González
Psicóloga General Sanitaria · Fundadora de Orpheus Psicología
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