Autoestima
No eres un producto terminado: eres un proceso
«Es que yo soy así.» Es una de las frases que más escucho en consulta, y casi siempre esconde menos una descripción que una condena.
Nos definimos con una facilidad asombrosa. Soy insegura, soy desastre, soy demasiado intensa, soy la fuerte. Frases cortas que parecen inocentes y que funcionan como una sentencia: si eso es lo que soy, no hay nada que hacer.
Pero no eres un conjunto fijo de características, etiquetas o diagnósticos. Eres una persona que puede cambiar, aprender, descubrir nuevas partes de sí misma y construir nuevas formas de relacionarse con su mundo.
No eres un producto terminado. Eres un proceso.
Para qué sirve una etiqueta (y para qué no)
Un diagnóstico puede ser útil. Ordena, orienta el tratamiento, permite entender que lo que te pasa tiene nombre y le pasa a más gente. El problema empieza cuando deja de describir algo que te ocurre y pasa a describir quién eres.
- Una etiqueta útil explica un patrón y abre opciones.
- Una etiqueta que se vuelve identidad cierra el futuro.
- «Tengo ansiedad» y «soy ansiosa» no llevan al mismo sitio.
Comprenderte, conocerte, elegirte
El trabajo que hago no consiste en darte una lista de consejos para que seas una versión mejor de ti. Consiste en ayudarte a entender qué hay detrás de lo que sientes, identificar los patrones que hoy te están limitando y construir nuevas formas de relacionarte contigo y con los demás.
Comprenderte es entender de dónde vienen tus reacciones. Conocerte es saber qué necesitas y qué te importa de verdad. Elegirte es actuar en consecuencia, incluso cuando cuesta y sobre todo cuando cuesta.
El cambio no es un antes y un después
En terapia hay avances, retrocesos, mesetas y descubrimientos que llegan cuando menos los esperas. Esos vaivenes no son un fallo del proceso: son el proceso. No hay dos recorridos iguales, y el tuyo tampoco debería serlo.
Que no seas un producto terminado no significa que estés incompleta. Significa que sigues teniendo margen. Y ese margen, cuando se mira de frente, es exactamente donde empieza el trabajo.

Escrito por
Melissa González
Psicóloga General Sanitaria · Fundadora de Orpheus Psicología
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